PUERTO ELIZABETH.- La calidad de los arqueros en la Copa del Mundo puede resumirse así: la mejor atajada del torneo la hizo un delantero. Y dos de las mejores intervenciones de un guardameta, a cargo del ghanés Richard Kingson, las llevó a cabo... con los pies.

Está claro que Sudáfrica 2010 no quedará grabado por las buenas actuaciones de los arqueros, ya que pocos de ellos hicieron algo para mejorar su reputación y muchos sufrieron totalmente lo opuesto. Algunos quedaron expuestos a la impredecible aerodinámica del balón Jabulani.

Muchos arqueros estarían orgullosos de la tapada con una mano del delantero uruguayo Luis Suárez tras el cabezazo de Dominic Adiyiah, en el último minuto del tiempo agregado en los cuartos de final contra Ghana. Es que muy pocas salvadas de los goleros en este Mundial quedarán en la memoria.

Es difícil imaginar a Holanda dar vuelta un 2-0 ante Brasil en los cuartos de final, pero la impresionante atajada de Maarten Stekelenburg a un ajustado remate de Kaká para evitar el segundo de los brasileños fue vital para que los holandeses remontaran y avanzaran a las semifinales. España, el otro finalista, también puede agradecerle a Iker Casillas por el penal que atajó contra Paraguay. Fernando Muslera fue un factor importante para que Uruguay sólo concediera dos goles en cinco encuentros antes de las semifinales, y el arquero paraguayo Justo Villar se recuperó de un débil primer partido contra Italia y completó un excelente torneo. El alemán Manuel Neuer no es espectacular, pero afrontó su labor con gran seguridad.

La primera semana del Mundial desnudó una serie de equivocaciones de los guardametas. Mientras que el inglés Robert Green y el argelino Faouzi Chaouchi permitieron que débiles disparos se les colaran en el arco, el australiano Mark Schwarzer y el griego Alexandros Tzorvas dieron rebotes que fueron regalos para el equipo rival. (Reuter)